El chismorreo puede ser beneficioso tanto para los individuos como para las organizaciones, a pesar que suele ser mal visto por los ejecutivos… quienes suelen castigar a los chismosos calificándolos con puntajes más bajos en las evaluaciones de desempeño.


- ¿Te enteraste de que la de recursos humanos se acostó con el muchacho nuevo que entró hace un mes?
- ‘Yo sé de buena fuente que la del 301 es prepago’
- ¿Viste que la de al lado está estrenando cartera y reloj? Ummmmmm, ¿quién sabe en que pasos andará?

¿Te suenan conocidas estas frases? Seguro que sí. Se trata de los ‘chismes’, chismes destructores de vidas, chismes de pasillo, de trabajo, de vecindarios, de ejecutivos, de iglesias. Hay chismes que han terminado con familias enteras, chismes que han producido peleas, batallas. El chisme es el deporte oral más antiguo que se conoce: aún antes de la escritura, ‘el boca a boca’ era hace muchísimos años la forma que se utilizaba para transmitir los mensajes.

Es tan chismoso el que lo vende como el que lo compra. El chisme nace de una voz que casi nunca se puede identificar. Buscar el responsable primario del rumor no tiene sentido, ya que lo importante es admitir que es uno mismo quien ha creído el rumor y se ha equivocado al comentarlo. Aprende a ponerles límites y no permitamos que sigan haciendo estragos. Frente a ellos toma actitudes positivas que te permita desintoxicarse y ser libres de los cotilleos y de sus comunicadores.

Ésto es lo que podrías hacer:
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 No creer lo que te dicen ni seguir comentándolo, a menos que sea la fuente original u oficial quien te lo trasmita

- Buscar el error de la información; eliminar los elementos burdos o sin sentido
- Explicar por qué la gente cree en los rumores
- Volver a la credibilidad de las fuentes oficiales. Frente a cualquier duda, consultar con ellas. Si deseamos acabar con el rumor hay que hablar con la autoridad o la fuente con quien está relacionado el chisme
- Destruir el ocio: es sorprendente que existan lugares donde haya una concentración de chismosos. Las personas que se enfocan en sus objetivos y en su propósito no tienen tiempo de estar rumoreando.
- Tengamos en cuenta que hay ciertas noticias que es preferible comunicarlas por escrito -Advertir acerca de las consecuencias y las secuelas que dejan los chismes

HBR (Harvard Business Review) pone a prueba algunos hallazgos sorprendentes sobre el chismorreo.

El Hallazgo: El chismorreo puede ser beneficioso tanto para los individuos como para las organizaciones, a pesar que suele ser mal visto por los ejecutivos, quienes suelen castigar a los chismosos calificándolos con puntajes más bajos en las evaluaciones de desempeño.

La investigación: Junto a Travis J. Grosser y Virginia López-Kidwell, ambos candidatos a doctorado en gestión, Joe Labianca evaluó las interacciones sociales en una sucursal de una compañía estadounidense mediante una encuesta a 30 de sus 40 empleados acerca de sus redes sociales en la oficina, con quiénes chismorreaban y cómo y cuánta influencia informal tenía cada colega. Mientras más chismorreaba un empleado, mejor comprendía su entorno social y los pares evaluaban más altamente su capacidad de influir en otros.
El desafío: El chismorreo suele consistir de rumores, verdades a medias e insinuaciones y puede absorber una gran cantidad de tiempo de su personal. ¿Realmente puede ser valioso? Profesor Labianca defiende su investigación (parte de la investigación)

Labianca: El chismorreo puede ser muy útil para las personas en las organizaciones, especialmente cuando se corta el flujo de información desde arriba, como suele pasar en las compañías en crisis o en periodo de cambio. Si sólo algunas personas saben lo que está pasando realmente, entonces el chismorreo pasa a ser una forma de extender esa información al resto de las personas. Además, las investigaciones muestran que el chismorreo a menudo reduce el nivel de ansiedad de los individuos y les ayuda a enfrentar la incertidumbre.

HBR: Eso parece ser lo opuesto a la opinión convencional de que el chismorreo es una gran forma de difundir temor y ansiedad. Es verdad que a veces el chismorreo puede aumentar el nivel de temor en una organización, pero las investigaciones muestran que generalmente hace lo opuesto. Al compartir chismes, se crea una conexión personal, lo que proporciona un apoyo social y emocional. El chismorreo difunde información valiosa acerca de las personas en la red – quiénes son aprovechadotes o matones o con quiénes es imposible trabajar bien- y proporciona también una forma de censura a aquellos que no se adhieren a las normas del grupo.

Y tú, ¿qué opinas del chisme?